
No sé muy bien cuándo leerás esto, aún eres muy pequeña y no quiero presuponer cómo serás cuando te conviertas en una mujer, pero hoy he decidido escribirte esta carta y guardarla hasta que llegue el momento adecuado para que la leas.
Llegará el día en que desearás tener una pareja, si ese día es hoy, cuando estés leyendo mi carta, hija mía quiero indicarte unas pautas. Ya, ya sé que no me harás mucho caso, que pensarás que no tiene por qué pasarte a ti, que cada una es como es... Seguramente sonreirás al leerme pensando que mis experiencias hablan por mí, y que yo, simplemente, he tenido mala suerte. Puede que sea así, sin embargo permíteme que te ponga sobreaviso de esos los llamados hombres...
Ten mucho cuidado con los que tengan una verborrea imparable, con los de verbo fácil y palabra suelta. Sobre todo con aquellos que vayan de sensibles... ¡ojo con los llamados escritores! En el momento que te suelten los "eres la mujer de mi vida" "llevo toda una vida esperándote" "te quiero, no sé cómo te quiero, pero no desaparezcas" huye despavorida sin mirar atrás. No te fíes nunca de las palabras, ni te dejes llevar por ellas, no son más que un encantamiento que te nubla la razón, no hay trampa más peligrosa. Cree en los hechos, y no en todos porque ni te imaginas la cantidad de comediantes y primeros actores que hay sueltos por el mundo.
Después de todo lo que te he dicho, pensarás que no hay que fiarse de ninguno... Pues no, de ninguno. No les des ninguna facilidad, si te quieren lucharán por ti. No te creas eso de que "se cosecha lo que se siembra", dales lo menos posible, sé egoísta y sutilmente despiadada. Sí, no pongas cara de sorpresa, hasta los denominados "buenos hombres" se quedan antes con las "malas" que con las "buenas". Y es que, como todo ser humano, los hombres son contradictorios, a pesar de tender a ser comodones, no son capaces de ver lo que tienen a su lado, siempre miran más allá y terminan muertos de amor por las que están lejos.
¿Sabes? voy a ser más tajante: nunca te enamores, sólo utilízales según conveniencia concediendo alguna pequeña tregua.
En cuanto a las amistades, ten siempre presente que tendrás muchos compañeros de viaje que estarán a tu lado mientras seas lo que necesitan: la que escucha, la que siempre tiene una palabra de consuelo, la alegre, la dispuesta... Muy pocos permanecerán en el momento en que te salgas de su camino marcado, si encuentras a alguien no lo pierdas.
Ya iba a terminar, pero no quiero que cometas mis errores, así que añadiré algo más: nunca dejes dinero sin darlo por perdido... Si tienes suerte lo recuperarás, pero si esperas devolución puede llegar el momento en que te traten como la mierda, como si fueras tú quien debe algo. ¡Maldito dinero! por él se pierden amigos (ya imaginarás que lo de amigos es un decir) y hasta familiares.
Seguramente me dejaré mucho más en el tintero... espero estar aún a tu lado para resolverte las dudas que te haya podido plantear esta carta, aunque estoy segura que lo que haremos será discutir. Eso sí, esperaré en la sombra para abrazarte cuando lleguen los desengaños o para reír a tu lado cuando seas feliz.
Mucha suerte en tu vida, cariño.
Fdo. Tu madre, sola y arruinada.
Elu

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