
Aún tengo al lado la hoja blanca que anoche quise llenar de todo aquello que quiero eliminar de mi vida. No es que crea en esas cosas, pero por eso del "por si acaso" ayer me propuse escribir lo que desecharía y luego, según dicen para que surta efecto, quemarlo.
Mandé un sms de buenas noches y me puse a ello. Pero era incapaz de plasmarlo.
Por un momento me acordé de eso de "A todo cerdo le llega su San Martín", y me ensimismé pensando que la matanza del puerco comienza en esa fecha y de que cada vez que la escucho (o leo) decir a alguien siempre pienso algo como "Ah, ¿lo sabes por experiencia propia o lo dices por algún allegado?" Y me quedé bloqueada...
Como es habitual en mí, abracé mi oso de peluche (el que se llama como tú) y empecé a imaginar lo que, de seguro, sería más de una hoja que ardería en la hoguera con el título de "A eliminar de mi vida". Pero es que no se quedó ahí el tema, veía la silueta de personas que ardían, algunas con rostro, otros con sólo nombre... el olor a pollo chamuscado me llegaba tan fuerte que me asusté y decidí que no podía escribir sólo palabras como "paro, dolor, tristeza..." sin ser consecuente con mis verdaderos deseos. "¿Y si les pasara algo?- pensé" Así que decidí no plasmarlo, y me quedé abrazada a mi peluche pensando en lo que sí deseo en mi vida.
Noche mágica de San Juan, fiestas en mi lugar de nacimiento. Noche en la que añoré un abrazo que disipara la incertidumbre y me hiciera volar a otros lugares sin hogueras que destruyan lo que no quiero y concedieran lo que más añoro...
... un beso.
Elu

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