Entre el vivir y el sobrevivir

sábado, 19 de junio de 2010

Abrazada a una sombra




Estoy difuminando tu imagen.

Ya no hay labios en tu rostro, esos que me acariciaban con la mayor ternura un momento antes de recorrer mi cuerpo que vibraba con su roce. No escucho tu voz ni los susurros cómplices.

He desdibujado tus ojos. No volveré a recordarlos con aquel brillo, sonrientes y diciendo sin palabras todo lo que sentías.

He decidido moldear el recuerdo de unos brazos que se abrían anhelando el encuentro, pero sin manos que me acaricien transmitiendo el deseo.

Borro el color para no sentir que aún tienes la misma piel que se fundía con la mía entre luces suaves, baño de aromas y placer inmenso.

Invento tu nuevo ser sin orejas que me escuchen, sin movimiento al que unirme en un baile de sensaciones. Te creo inmóvil, sin posibilidad de reacción que ahogue mis deseos.

Así te mantengo a mi lado, con este amor inmenso, lejos de todo lo que nos ha separado, a salvo de miedos y viejos fantasmas que dañan tu recuerdo.

Sí, así camino estos días...

... abrazada a la sombra de ti que nada ni nadie podrá negarme.

Elu

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