Entre el vivir y el sobrevivir

lunes, 5 de agosto de 2019

jueves, 5 de abril de 2012

Stand By Me Around the World




Me recuerdas, te veo...

Esas tardes aún de invierno paseando en espera de la caída lenta del sol.

- Tanto esperar y si te despistas no ves el momento...

Somos del mundo, nos sentimos inmersos en él.

Hace tiempo que no me sentía tan viva.

Quédate...

When the night has come
and the land is dark
and the moon is the only light we see
no, I won't be afraid
just as long as you stand, stand by me...

Elu

viernes, 23 de septiembre de 2011

Sin ti



Tu recuerdo es un carrusel de brazos fuertes elevándome hasta alcanzar el cielo...

- Vaya... otra meona.

Así recibiste mi llegada. Tú, que habías recopilado tesoros para quien estaba en camino. Las mejores chapas, las canicas de colores más vistosos y esos comics que escondías para que tu hermana menor no recortara... porque había de llegar el hermano que aguardabas con esperanza. Pero no, ya ves, fui yo quien se abrió camino en ese mundo que compartimos.

Te recuerdo alto y fuerte, con esa sonrisa perpetua cuando me mirabas, con tus manos que buscaban las mías, tan pequeñas a tu vista que ni los años pudieron cambiar la perspectiva. Porque siempre me viste como tu hermanita, esa niña dulce, ingenua a la que siempre querías proteger. Y yo te dejaba...

Me gustaba que me llevaras contigo al monte, allí, a veces solos, otras acompañados de amigos, aprendí a soñar. Recuerdo tus risas incontrolables cuando te contaba historias que imaginaba, recuerdo que no permitías que estuviera cerca de aquella carabina con la que matabas las ratas, desde la ventana... Recuerdo tus sorpresas en Reyes, tus regalos que siempre me ilusionaban, tus cuentos, tu cariño... Te recuerdo vivo...

... y ya no estás...

Porque fuiste mi luz en aquella niñez tan triste, mi apoyo de juventud, mi seguridad en la madurez. Siempre fuiste mi caballero andante y no puedo dejar de verte así...

... aún ahora que te apagaste demasiado pronto.

Y grito a la muerte en vano, me enfado con ese Dios que ni siquiera sé si existe... pero lo hago porque tú creías en él... "Menudo rojo que estás tú hecho"

Hay un tiempo para las alegrías, unos años en los que celebramos... desde hace ya un tiempo ya todo ha cambiado. Demasiadas muertes, demasiado dolor... siento que voy quedando en la estacada para llorar las pérdidas y servir de enterradora.

Y sin embargo, entre tanta lágrima sigo viéndote como el hombre fuerte y luchador, sigo sintiendo la alegría al contemplarte, la risa alocada mientras me hacías girar en esos brazos tuyos en los que siempre quería refugiarme...

... porque supiste hacerme sentir querida, protegida, comprendida...

... tu recuerdo es un carrusel de brazos fuertes que me elevan al cielo...

Tu hija, la luz que iluminaba más que nunca tus últimos años, me pidió que escribiera algo... quería que palabras escritas te acompañaran, y yo solo pude ponerte...

... siempre en mi corazón, mi querido caballero andante.

Elu



martes, 30 de agosto de 2011

Amores






¿En qué momento dejas de creer en el príncipe azul?


Érase que se era una niña dulce, ingenua y soñadora como muchas otras. Su primera toma de contacto con los libros fue de la mano de sus hermanos mucho mayores. Con su hermana descubrió el mundo de "fueron felices y comieron perdices" entre princesas de cuento y príncipes valientes.

- Algún día llegará tu príncipe azul -sentenciaba su hermana.

Y ella soñaba con él. Cuántas aventuras compartidas invariablemente con un final feliz.

Cuando tenía siete años materializó su sueño. Él era cinco años mayor y después de vencer su reticencia a compartir juegos logró que estuviera a su lado durante casi todo aquel verano. Se convirtió en su caballero andante, tan rubio él, tan fuerte cuando la abrazaba o cuando la levantaba dando vueltas hasta lograr que se mareara, riendo ambos con la alegría de la niñez sin brujas malas que los asustaran, ni dragones que someter...

Oía a su madre hablando con la amiga (la madre del principito) mientras vigilaban sus juegos.

- Ay, madre... tanta risa terminará en llanto.

Y acertó.

Un día, mientras la niña se reía de una torpeza de él, descubrió el lado oscuro de su príncipe. Le costó una paleta que se desprendió cuando en pleno enfado incontrolable el dorso de su mano la golpeó en la boca.

- Si ya decía yo... -comentó su madre-, ahora llorará durante un buen rato. Bueno, al menos era un diente de leche.

No tanto por el dolor como por su orgullo herido, derramó apenas un par de lágrimas rebeldes. Fue entonces cuando dejó de creer en los príncipes azules.

Amores...

Sí, amores que te ensalzan, que te hacen sentir que todo puede ser posible. Amores que resultan ser espejismos. Amores basados en una mentira. Amores llenos de pasión. Amores que te dan la calma...

Amores...

Aprendió a no esperar, a no soñar con el amor. Descubrió que todo llega y todo pasa. Sintió un amor inmenso y la decepción más grande. Amó y la amaron. Hizo daño y la dañaron.

Y cuando pensaba que eso del amor no era para ella... justo en el momento de su vida que más tranquila y sosegada se encontraba, llegó él.

Y él le hizo sentir que Amor se escribe en singular...

... y que no existe el príncipe azul, pero sí la persona que te hace sentir que eres la protagonista de una historia que no termina con un simple "comieron perdices".

Hoy vive cada instante a su lado sin pensar en el ayer ni en el mañana.

- Porque la diferencia la has marcado tú...

Elu





lunes, 15 de agosto de 2011

¿Qué quieres?





- Siempre pensando...


- Sí, hoy tengo uno de esos días en los que no sé si soy muy buena compañía.


- Si me pides que te deje sola lo entenderé, pero si quieres que te escuche, estés o no insoportable, aquí estoy.


- Me pregunto por qué sigo a su lado. Hoy recuerdo a algunas personas que he ido perdiendo, o dejando, por el camino. Recuerdo a aquel escritor que me tenía encandilada. Aquella primera vez que descubrí que sus palabras no le pertenecían, que fingía escribir cuando lo que hacía era utilizar las palabras de otro. Fue entonces cuando mi confianza hacia él mermó. No entendía el porqué de su engaño, hubiera sido tan sencillo decirme "no lo he escrito yo, pero es lo que siento, lo que pienso". Jugó a ser lo que no era y me dolió tanto su mentira que ya nada fue igual.


Ahora paso por lo mismo y, aunque lo sé hace tiempo, aún sigo esperando que un día me lo reconozca, sin temores. No entiendo por qué sigue diciendo "he escrito esto". No sé por qué pretende mostrarse ante mí como lo que no es... Como si mi cariño dependiera de lo que escribe. Yo, que hace tiempo soy una descreída de las palabras y no de los hechos.


- Díselo abiertamente.


- Esa es la cuestión. No quiero causar daño, y no sé cómo se lo diría sin evitar que se sintiera mal. A veces creemos ser más si mostramos una cara maquillada y olvidamos que hay personas a nuestro lado que nos quieren tal como somos, sin velos que nos oculten, sin espejismos que ofrecer. No sé qué quiero decir y mucho menos cómo hacerlo.


- Sé tú misma, seguro que sabrás encontrar la manera.


- ¿Estás seguro? Ahora mismo, no sé nada.


- No me lo creo...


- Ya... igual es que no quiero enfrentarme a la posibilidad...


- ¿Posibilidad?


- Sí, en otro tiempo hace mucho que hubiera abandonado la relación.


- ¿Has madurado?


- Puede... quizás sea que aprendí a ser generosa y comprensiva conmigo. Seguramente por eso lo soy mucho más con los demás. Pero la desconfianza es corrosiva... A ver si de tanto madurar voy a caerme del árbol y la leche que me dé me deja magullada...


- Es una posibilidad, sabes bien que en el juego de la vida nadie está libre de darse batacazos. Dime... ¿qué quieres?


- Quiero tener a mi lado personas que no finjan ser lo que no son... Sentir que camino entre aguas claras y refrescantes, que me aceptan como soy igual que yo lo hago con las personas que considero amigas. Quiero notar una brisa y no un vendaval. Quiero aceptar mis límites y que los que me acompañan hagan lo mismo. Quiero...


- Have I told you lately I love you?


- Mucho... hace mucho que no me dices que me quieres... pero ¿sabes? lo más importante es que haces que lo sienta.


Elu





miércoles, 20 de julio de 2011

Y desperté...




Desperté, sí...

Hace ya un año que decidí dejar de exponer. El tiempo es siempre tan relativo...


Hace casi un año estaba en Guardamar. En aquellos días decidí acallar mi mente y mi corazón. Me acosté un día después de escribir a la vieja usanza: en un cuaderno cuadriculado y con un Bic azul. Dejé plasmadas una serie de normas y obligaciones que me imponía para resolver la situación en la que entonces me encontraba. Cada palabra estaba bañada por el llanto triste de certezas que dolían, que aumentaban esa sensación de impotencia y desesperanza de momentos en los que piensas que nada ni nadie podrá lograr que vuelvas a ser la misma.


Qué extraño resulta ahora aquel presente, aquellos sentimientos, aquellas sensaciones...


Siempre digo que cada persona precisa de "su tiempo" para aceptar y asumir, en definitiva, para poder seguir...


... no sé muy bien si es sobreviviendo o viviendo, porque la vida no es más que un ir perdiendo cada nuevo día, sí, pero también ganando en el camino. Todo depende de la perspectiva y de cómo sepamos extraer lo positivo. Pues sí, siempre hay una parte positiva en todo, hasta en la mayor tragedia.


Hace un año estaba dormida...

... pero desperté.

A todas esas personas que me han alentado, que me han apoyado y animado a volver, gracias. No estoy segura de poder ser constante en cuanto a escribir, pero sí sé que aún tengo cosas que contar. Así que rebuscaré en mi baúl, cargaré la pluma y dejaré que todo fluya.


Estoy despierta y sé que cada nuevo día es único e irrepetible y no estoy dispuesta a dejarlo escapar.


He vuelto... que lo sepáis.

Elu

domingo, 11 de julio de 2010

Diario de una Superviviente- Final




Desde esta altura todo parece sencillo. Dejarse vencer por el vértigo, lanzarse al vacío y permitir que la gravedad haga el resto. Pero sé que lo difícil no es dejarse vencer y acabar ahora mismo, dejar de sufrir, acabar con la lucha... lo realmente complicado es vivir.

Y yo elijo seguir viviendo.

Supongo que por eso me dicen que soy una superviviente, cuando soy yo quien sabe la única verdad. No lo soy, porque este vivir mío no será más que una muerte en vida, porque sin amor siento que lo único que hago es esperar la muerte, porque ya nada tiene sentido...

Es curioso, pero sé que nadie lo notará. La mayoría no mira más allá. Respiras, caminas, comes, duermes... por lo tanto, vives. Pero no es así para mí. Es mi cuerpo el que realiza las funciones, mecánicamente cuando esa parte de mi cerebro, donde se alojan los sentimientos, está muerta sin amor. Supongo que algún día todo dejará de funcionar, quién sabe, puede que lo que creamos la vida es la muerte y sea la muerte la verdadera vida.

"El mundo es un poco menos malo porque tú existes" Aún recuerdo cuánto lloré cuando vi la película de Isabel Coixet, Mi vida sin mí, y escuché aquella frase. A mí me la dijeron antes de que el film se estrenara, antes de haber llegado a esta ventana de un Hotel cualquiera, de una ciudad que pudo ser la mía, a una situación que me ha llegado de sorpresa...

... o no tanto.

- Tengo algo que decirte -me decía Francisco, todo serio, en aquella ocasión, con el mar de fondo, en la Costa Brava.

- Bueno... menudos preámbulos, ¿desde cuándo das tantos rodeos? Llevas toda la noche en círculos y yo, siguiéndote, estoy ya algo mareada -le contesté.

- Ya... perdona, a veces las palabras no son suficientes, además, ya sabes que yo soy más de acción...

- Bien, pues adelante, tengo un café, un cigarrillo y a ti. Estoy preparada.

- Sabes cuánto me costó decidirme a dar pasos contigo, ¿pero sabes por qué?

- ¿Porque asusto? -intentaba que se relajara y lo conseguí, sonrió algo aliviado.

- Pues sí, pero no era porque me parecieras exigente, ni porque tuviera miedo (que también) a un nuevo dolor. Era porque a tu lado sentía que todo era mejor, incluso yo, y me asustaba pensar que pudiera ser un espejismo...

- Bueno... ¿y cuándo decidiste que no lo era, que yo podía ser la persona? -la verdad es que andaba perdida, pero intentaba seguir su camino.

- Lo supe siempre, creo, pero estuve seguro el día que descubrí que mi perspectiva del mundo había cambiado, cuando me levanté una mañana y me di cuenta que el mundo era un poco menos malo porque tú existías. Puede que la debilidad me embargue de nuevo, puede que la vida nos depare circunstancias adversas, pero sé que siempre estarás a mi lado y aunque alguna vez me falles, no será con esa intención. Por eso siempre te digo que debemos hablarlo todo, no dejar cabos sueltos que puedan formar ovillos de dudas, por eso te digo que las palabras no son suficientes y, a veces, necesito más un abrazo tuyo, o un beso...

- Por eso, a veces, tengo que mirarte a los ojos para saber que los necesitas... recuerda también que no soy vidente, que no leo tu pensamiento...

- Lo sé, perdona mis silencios...

- Pues hoy te estás luciendo - y solté la carcajada nerviosa, me estaba empezando a impacientar, pero quién no esperaba un poco ante aquel corazón que era mío...

- Bueno... creo que ha llegado el momento de decirte que, aunque nunca fuera lo que quisimos, ahora me gustaría...

- Vamos, acaba ya que ¡voy a empezar a saltar en la silla!

Y me miró fijamente, con aquella expresión reflexiva que empezaba a conocer en él, la expresión de "vale, admito ironías, bromas, pero... yo tengo algo importante que decir"

- ¿Quieres casarte conmigo?


Y sí, la vida nos regaló un tiempo de felicidad antes de que la Sra. Muerte se lo llevara de mi lado dejando un vacío desgarrador.

Él me dejó la esperanza, a pesar de la pérdida. Logró de mí lo que nunca pensé poseer. Me hizo fuerte ante el dolor, me entregó un amor con mayúsculas y permitió que yo entregara lo que era... y aún más. Me dejó con la idea de que, quizás, podría tener otra oportunidad.

Cuando conocí a Roberto todo pareció posible. Veía en sus ojos, cuando me miraba, la ilusión y la certeza de que todo el pasado dejaba de tener importancia para él. Observaba su luz, su ternura, su pasión... y me decía que él también sentía que la vida podía ser mejor para ambos, porque existíamos y nos habíamos encontrado.

No sé cuándo dejó de ser así... Puede que el momento en que descubrí que su mundo era peor porque yo estaba en él, o cuando sus ataques sin control comenzaron a minar mis ganas de luchar. Quizás todo terminó con sus mentiras, o con sus "te quiero" inconsecuentes. No sé cuándo fue, pero lo que sí sé es que me alejó de su lado en beneficio de un futuro donde yo no tenía cabida.

Y aquí estoy, en el lugar en el que debimos estar juntos, sola, enfrentándome al final. Pero he de ser consecuente. Entonces, cuando comenzamos la relación, yo aún creía que podía existir esa persona con la que compartir un futuro siempre incierto, pero sabía que sería la última oportunidad que me regalaría. Así que ahora sobran los reproches, ni a él, ni a mí. ¿De qué sirve pensar que me equivoqué tanto con él? ¿De qué las lágrimas que no puedo dejar de derramar? Estoy triste porque él no supo valorarme, pero aún más porque no apreció lo que teníamos; siento el tremendo dolor de saber que lo que yo creí era el todo, no ha resultado más que la nada... en una relación en la que sólo he amado yo.

Bien, todo se acabó, él lo ha querido así, y ya no tiene sentido preguntarme el porqué de sus actos, ni sus mentiras, ni sus humillaciones. No se puede luchar por algo que ya se ha perdido, pero mucho menos por algo que nunca existió.

Hasta aquí llega mi vida de Superviviente, el camino que queda es largo y penoso, un mundo sin amor...


Vaya, ahora el teléfono, si no la dejan a una tranquila.

- Hola...¿Qué tal estás? -ay... no he de olvidar que aún tengo alguna amiga que se preocupa por mí.

- Bien, una zombi no siente ¿no?

- Déjate de tonterías, tú nunca serás eso...

No voy a discutir, la sensación que tengo es mía y no tiene por qué entenderla nadie más que yo.


Hoy firmo mi Diario por última vez...

... hoy, que ya dejé de ser una Superviviente.

FIN- Diario de una Superviviente


Elu

Porque tengo derecho a cambiarlo




Llevo desde el otro día pensando que no me gusta el final del blog. Si bien no cambiaría mucho de lo expuesto, sí que tengo en cuenta cuál era mi intención inicial al abrir la nueva etapa que supuso mi paso por este lugar.

Hace unos meses, cuando mi mundo se desmoronó, comencé un relato largo que se titulaba Diario de una Superviviente. Consistía en la historia de dos mujeres, ambas supervivientes, dos formas de enfrentarse a los hechos que le llevaron a tal situación. Parte de la primera historia la puse en mi otro lugar, y extractos de la siguiente, aquí. Por eso, y porque tengo todo el derecho a cambiar de forma, he decidido borrar el Fin y poner en su lugar el final de la segunda historia.

Agradezco a todos los que me han contestado por otros medios a Fin, ellos saben (aunque a algunos no les guste) que no volveré a escribir.

César, que no vaya a escribir no quiere decir que desaparezca de la red, si necesitas ayuda técnica ya sabes cómo ponerte en contacto conmigo. Y no, posiblemente nadie sea tan importante como para dejar de hacer lo que a una le gusta. La cuestión es que ya no encuentro sentido ni motivos para hacerlo. Es así de sencillo. Gracias por haber estado aquí.

Vida, te digo lo mismo que a César... y añado que siempre te leeré y animaré. Yo ya no tengo más que decir, quizás por eso dejo de exponer, es hora de pasar a las charlas con respuesta inmediata. Ya sabes dónde estaré...

... si logro volver del viaje que emprenderé mañana. Es un reto que me he propuesto, una situación de absoluta soledad, un viajar donde todo pudo ser. Será muy duro, pero lo hago totalmente consciente de lo que me espera. Por ahí me dicen que soy masoca y puede que tengan un pelín de razón. Pero es lo que hay.

Nos veremos por otros lares.

Un abrazo (para los que lo quieran)

Elu

lunes, 5 de julio de 2010

Hasta pronto




Ya casi tengo resueltos los temas que me han mantenido parada sin dejarme marchar. Hoy te escribo a ti, mi querida amiga, porque siento tu tristeza como propia, tu desesperación y esa pequeña soledad que parece anclarte en la espera de un todo con apariencia de nada.

Sigues esperando ver el final del arco iris... como si en él estuviera la clave de lo que ahora te hace sufrir, y no quieres aceptar la posibilidad de que al llegar, te encuentres con la nada. El arco iris es sólo un efecto luminoso, como seguramente todo lo que nos ha mantenido en la profundidad del pozo común.

Qué más da que desaparezcan engullidos por el silencio o que te escriban una carta con "te quieros", si al final todo resulta ser un espejismo.

Quien quiere no huye, ni se arroja a otros brazos que no sean los del ser amado, querer es ser tres y tener como prioridad esa tercera persona que surge con y por el amor. Querer es eso y más... o quizás sea tan sencillo como reconocer que ellos no quieren igual. ¿Y qué hacer cuando por fin asimilas el hecho? Te veo parada aún con esperanza y me gusta, en cierta forma, que sea así... no como yo, que ya he tirado la toalla. A ti aún te quedan posibilidades, a mí me las quitaron. Pero me duele ver que nada cambia el único hecho actual: él no está.

Y duelen sus rechazos, el silencio con que te contestan, el comprobar el poco valor que dan a lo que hubo, el inmenso vacío que sientes la mayor parte del día. Sí, duelen las dudas y las certezas, pero, y esto es lo más patético, lo que más duele es su ausencia.

Claro que, nena... aún es peor sentirse relegada por cualquiera insistiendo en su "querencia de ti". Ahí sí que te dices lo poco que ha significado lo que tuvisteis para él, lo mal valorada que has acabado. Eso es como para desmoronar a cualquiera o, como poco, dejarle con la autoestima por los suelos.

Pero ¿sabes?, al final nos queda la tranquilidad de haberlo intentado... al menos a mí, que ya he abandonado. Tú sigues y te deseo lo mejor. Te quiero mucho...

Este será mi último escrito en bastante tiempo. Me ausento, ya sabes por qué. Volveré seguramente con el cuerpo marcado y un parche más en el corazón... pero lo haré con la cabeza alta y sabiendo que mis palabras no se las lleva el viento, precisamente porque las digo con franqueza, coherencia y realidad.

Cuidate mucho... iba a decir en mi ausencia, pero ya sabes que siempre estoy para las personas que, como tú, tienen lo mejor que puedo ofrecer de mí...

... mi corazón.

Hasta siempre.

Elu

sábado, 3 de julio de 2010

Siguiente paso-Diario de una Superviviente




Llevo días pensándolo...

Voy a olvidarme que mi corazón está ocupado queriendo a alguien. ¿Qué digo olvidarme? Es que no le quiero, al menos no lo suficiente. Si me pongo a engañarme a mí misma vamos a hacerlo en serio.

Me voy a basar en dos realidades muy concretas: soy libre (mi corazón no cuenta) y siento una tremenda soledad que me produce una insoportable desesperación.

Bien, pues teniendo eso claro y sabiendo que he de poner remedio voy a trazar un plan.

Está claro que no puedo entregarme a un desconocido, por mucho que quisiera engañarme a tanto no llego, así que, después de mucho pensar, de descartar... he decidido que voy a elegir a Xabi. Él me quiere y me espera desde hace muchísimo tiempo, así que no me costará un gran esfuerzo convencerle (sutilmente). Eso sí, le dejaré claro que es una necesidad, que mejor lo tomamos como sexo, una forma de complacernos mutuamente: él lo desea, yo lo necesito.

No estoy segura de lo que quiero, igual no es eso, pero sí que preciso de unos brazos y un contacto que me hagan sentir, aunque sea por unos instantes, que soy querida, deseada, valorada... estoy segura que él lo logrará, la ternura ya me la ha demostrado con creces y el deseo... sólo hace falta mirarle a los ojos para comprobar que está dispuesto.

No voy a pensar en "el después", casi que mejor ni me entretengo en "el durante", aunque temo que me quede un cierto sentimiento de culpa lo desecharé: todo con tal de dejar de sentirme un desecho inservible. Además, todo se perdona si son actos dirigidos por la desesperación ¿o no?, al menos es comprensible.

Pues nada, voy a ir preparando el encuentro. Con suerte consigue que mi corazón deje de sentir y me deje llevar por la comodidad de lo seguro. El resto vendrá rodado, no será difícil vivir una vida de engaño si lo que me importa realmente es dejar de sufrir. Nada es más importante que librarme de todo lo que estoy pasando. Anda que... pensando en el futuro cuando me había prometido vivir el presente...

... a ver si no me va a resultar tan fácil como pensaba...

Sí, faltaría más, voy a centrarme en lo primordial, o sea, yo.

Elu- Extracto de Diario de una Superviviente

miércoles, 30 de junio de 2010

Llegó el momento




Pues sí, llevo desde ayer planeando mis escapadas y hace un momento, después de descubrir lo insospechado, me he decidido por fin...

Si bien mi vida se ha convertido en unas vacaciones continuas ha llegado el momento de cambiar de aires, visitar a gente que me espera, recibir y entregar abrazos y dejarme llevar por los sentimientos... eso sí que son vacaciones.

El ritmo del blog sufrirá un cambio, de ahí lo de "Ralentizado", aunque supongo que entre una y otra ausencia volveré por aquí en algún momento.

Os deseo a todos que paséis unos días, como poco, relajantes... o ¡qué demonios! seguro que alguien preferirá más movimiento, así que cada cual consiga las vacaciones que necesite o desee.

Hasta pronto... que seais felices.

Elu

martes, 29 de junio de 2010

Pomada- Diario de una superviviente




Nada nuevo bajo el sol... las historias se repiten.

A lo largo de la vida una va asumiendo. Acepta que la mayoría de los "te quiero" son de quita y pon, que las amistades no eran tales, que el amor, como las plantas, se marchita si no se riega, que los pollos y la carne desprenden cada vez más agua, que las pipas Facundo ya no son lo que eran. Una acepta y asume porque no queda otra para lograr sobrevivir.

Personalmente acepto el papel que, parece, me ha otorgado la vida. Debería cambiar mi nombre por el de Pomada, me va que ni pintado.

Me casé con alguien que me estrujó de tal manera que, cuando me di cuenta, estaba casi vacía. Durante un tiempo pensé que no iba a ser de nuevo yo... y nunca volví a serlo del todo. Se llevó consigo mis mejores años, mi mayor energía y me dejó la sensación de fracaso. No diré que me arrepiento de ello porque aprendí mucho, de todo se aprende y parece que desde entonces soy una aprendiz.

Mi siguiente "te quiero" de pacotilla fue uno que tenía una verborrea de mareo. Tanto me atontaba que pasé años hasta que me di cuenta de la trampa que suponía. Ahora lo recuerdo con diferentes disfraces, el que más se repite es el del Perro del Hortelano, con largas orejas y lengua y unas uñas de cuidado. Con él cambié varias veces el chip: cariño de amigos, amor de pareja, amistad preventiva... No es difícil adaptarse si una respeta los deseos del otro y tiene claro que le quiere. El problema es controlar emociones y, como buena Pomada que soy, sólo es necesario recordarlo para lograr el efecto deseado. Todo acabó cuando me di cuenta que por mucho que impregnara la relación, ni a amistad llegaba lo que estaba dispuesto a aportar. Así que corté por lo sano.

Una más...

De todo aquello aprendí mucho, aunque no llegaron a ser tantos años como los de mi matrimonio. Supongo que es la prueba de que la calidad es lo concluyente. Lo que más me ha quedado es la necesidad de franqueza. Prefiero que me digan "Mejor no nos vemos, no es por mí, es por tu bien... paso de ti como de la mierda pero como eres una buena Pomada te necesito cerca para posibles necesidades urgentes" a las tangentes por las que se salen los dotados en el teatro verbal. Basta ya de que me releguen a segundona cuando soy la actriz principal de mi historia.

Muchas veces me he preguntado dónde está el problema o dónde meto la pata en las relaciones. Con el paso del tiempo he llegado a la conclusión de que soy demasiado coherente y me entrego demasiado (si alguna vez se puede hablar de "demasiado" en una entrega) y, sobre todo, que los pocos que se atreven conmigo, se asustan enseguida. Sí, duran poco (menos que una vela encendida) y reculan a la primera de cambio. Podría haber aprendido a ser diferente, pero soy como soy y lo que nunca haré será cambiar o intentarlo, creo que no lograría mantener la ficción demasiado tiempo. No merece la pena el gasto de energía.

Si no fuera porque descubrí al hombre que supo mantenerse a mi lado, que me entregó y aceptó, con el que sentí que el amor se puede escribir con mayúsculas, creo que no sería ni superviviente ni podría seguir ejerciendo de Pomada... directamente me hubiera apeado del tren hace ya mucho tiempo.

Pero sigo aprendiendo y, como no, recibiendo palos...

... menos mal que he aprendido a utilizarme (como Pomada que soy) en mi propio beneficio.

Ahora voy a impregnarme un poco, antes de afrontar el nuevo reto de un día más. Ayer fueron francos conmigo y he de cambiar el chip. No más amor, sólo amistad. No un nuevo encuentro, me iré a Madrid a una comida y la consiguiente noche con el que me echa la bronca (y con razón). Luego prepararé la maleta y me iré a curar el corazón de ese que me quiere hace tanto tiempo, al que curo el corazón con mi compañía pero que no daría pasos por mí... Qué bonito es el amor contenido.

Eso sí, a ver si no me olvido de recargar de ungüento el depósito, no sea que no pueda ofrecerlo y me dejen en la estacada.

Si es que no escarmiento...

Elu- Extracto de Diario de una Superviviente

domingo, 27 de junio de 2010

Te regalo




Hoy me he levantado nostálgica y un pelín melancólica. Se me ha ocurrido escribir un correo a la vieja usanza, y lo he hecho... lo que no sé es si lo enviaré. A veces las palabras pierden el sentido sin unos ojos frente a los tuyos, sin el lenguaje no verbal. Seguramente mañana me arrepentiré y guardaré la carta en el baúl de lo que pudo ser.

Quisiera regalarte una sonrisa que te invitara a reír. Desearía ver la luz iluminando tu rostro y que tu corazón sintiera lo que un día (parece que hace siglos de ello), cuando todo parecía posible y el tiempo era nuestro.

Me gustaría regalarte algo que despertara la vida en ti, pero no se me ocurre nada más que unas manos llenas de ternura, una voz dispuesta y un corazón que te sueña. Es tan poco lo que puedo ofrecerte que ni siquiera estoy segura de que aceptaras el regalo. Y lo entiendo, no creas. No soy brillante, no sé formar espirales en las que atraerte sin remedio, no soy más que leves huellas de un caminar solitario.

Hoy te regalaría tu deseo más oculto, ese que ni siquiera quieres decir en alto. Te entregaría cada día que me queda de vida para compartir tus sueños, exorcizar tus demonios, ahuyentar tus fantasmas y conseguir que la calma sea tu compañera.

Te regalaría eso y más si fuera capaz de lograrlo...

Así que no me queda otro remedio que escribir en la pantalla lo mucho que te quiero. Ya ves, todo mi gozo metido en un pozo, y como, según dicen, lo que importa es la intención, hazte a la idea de todo lo que te entregaría...

... eso sí, esta vez tú pones la música.

Elu

viernes, 25 de junio de 2010

Y no estás...




No estás, y ni te lo imaginas...

Cómo podría decirte lo que hace un tiempo no me atrevo. Cómo descubrir este deseo que me quema y que controlo como puedo...

Anhelo sentir tus caricias recorriendo cada palmo de mi cuerpo, despacio, como aquella vez en que creí haber descubierto el cielo.

Estoy despierta, pero sueño... y cuanto más te pienso, más te deseo. Me gustaría escribir despacio en tu espalda palabras que tuvieras que descubrir, para borrar luego cada una con mis labios cálidos, o a pequeños mordicos, leves, apenas un suave roce.

"Despacio, mi amor, así es como te deseo"

Necesito tu cuerpo en un abrazo intenso, piel con piel, y nuestras bocas unidas en un beso.

Pero tú estás en otras cosas ahora, no quieres saber nada de todo esto. No sabes lo que daría por tenerte de nuevo. Hasta el alma entregaría, todo a cambio de cumplir este tonto e imperioso sueño.

Y mientras tanto tú ¿qué haces? me ignoras, sólo soy una voz que te llega lejana...

- ¿Quieres cenar, cariño? Podría hacerte unas hamburguesas con aros de cebolla y queso... o dorada al horno con base de patatas y verduras...

- Anda, haz lo que quieras, pero déjame ver el partido en paz.

Si es que así no puede ser, querido... luego te quejarás de que no estoy disponible cuando tú quieres.

¿Sabes? creo que te quedas sin cena y, si me apuras, sin sexo en muchos días.

Manda narices, que el maldito fútbol sea más importante que yo. Pues la llevas clara, chaval. A partir de ahora la vas a meter cuándo y como yo quiera. ¡Faltaría más!

¡Qué asco de hombres! ni se enteran ni lo desean. Me parece que a partir de ya mismo voy a sufrir de lo que siempre me negué a enarbolar como excusa. Sí, de jaqueca... ya veremos cuándo se me pasa.

Ale, me voy a dar una ducha fría y a mentalizarme de que quedan muchos días en dique seco, porque ¡ésta me la pagas!

Estás a tu bola, y no quieres ver lo que necesito...

... yo, ahora mismo, voy a olvidarlo. ¡A orgullosa no me gana nadie!

Elu

jueves, 24 de junio de 2010

Noche de San Juan




Aún tengo al lado la hoja blanca que anoche quise llenar de todo aquello que quiero eliminar de mi vida. No es que crea en esas cosas, pero por eso del "por si acaso" ayer me propuse escribir lo que desecharía y luego, según dicen para que surta efecto, quemarlo.

Mandé un sms de buenas noches y me puse a ello. Pero era incapaz de plasmarlo.

Por un momento me acordé de eso de "A todo cerdo le llega su San Martín", y me ensimismé pensando que la matanza del puerco comienza en esa fecha y de que cada vez que la escucho (o leo) decir a alguien siempre pienso algo como "Ah, ¿lo sabes por experiencia propia o lo dices por algún allegado?" Y me quedé bloqueada...

Como es habitual en mí, abracé mi oso de peluche (el que se llama como tú) y empecé a imaginar lo que, de seguro, sería más de una hoja que ardería en la hoguera con el título de "A eliminar de mi vida". Pero es que no se quedó ahí el tema, veía la silueta de personas que ardían, algunas con rostro, otros con sólo nombre... el olor a pollo chamuscado me llegaba tan fuerte que me asusté y decidí que no podía escribir sólo palabras como "paro, dolor, tristeza..." sin ser consecuente con mis verdaderos deseos. "¿Y si les pasara algo?- pensé" Así que decidí no plasmarlo, y me quedé abrazada a mi peluche pensando en lo que sí deseo en mi vida.

Noche mágica de San Juan, fiestas en mi lugar de nacimiento. Noche en la que añoré un abrazo que disipara la incertidumbre y me hiciera volar a otros lugares sin hogueras que destruyan lo que no quiero y concedieran lo que más añoro...

... un beso.

Elu


martes, 22 de junio de 2010

Y pasa el tiempo...




Esta mañana he salido a caminar. Como casi siempre, me he parado en la vieja casa del molino, a soñar. Bueno, sería más correcto decir que me paro a soñar con más tranquilidad, porque no dejo de hacerlo durante ningún momento del trayecto.

Hoy más que soñar recordaba y pensaba. Me reía de la copla que me enseñó ayer mi tía

Cuando paso por tu puerta
cojo pan y voy comiendo
para que no crea tu madre
que con verte me mantengo...

y pensaba que es verdad, que somos tan tontas que nos alimentamos con ver (de la forma que sea) al hombre que queremos. Como si eso de "contigo pan y cebolla" fuera ley.

- Yo me alimento de amor...

Cuántas veces he oído eso. Igual que lo de la cebolla... y luego me digo que manda narices el amor que tiene que sentir alguien porque el aliento que debe quedar me motiva a salir corriendo. Yo, que procuro siempre no comer ni ajo ni cebolla cuando voy a besar a "mi amado". Ains... si es que eso, junto a la música que nos muestran en las películas en el momento de los besos, el "y fueron felices y comieron perdices" (pobrecillas) nos hace desvirtuar de alguna forma la realidad...

Porque la mayoría de las veces el amor duele... o mejor dicho, duele la ausencia del ser amado. Eso sí, puedo asegurar que a mí me encanta escuchar según qué música cuando hay besos de amor (uy, perdón que me pierdo con el tema)

Pasa el tiempo y te das cuenta que has aprendido mucho, hasta reconoces esa paciencia que jamás creías tener. Pero un día él desaparece sin dar explicación alguna y se te cae el alma al suelo y se rompen todos los esquemas que, la mayoría de las veces, has creado a partir de sus palabras.

Se me ocurre pensar que ahora mismo debería pasar por delante de su puerta y nada de comer pan... se toca directamente al timbre y se le dice algo como "Dónde está ahora tanta palabrería vana, tanto censurar a los que no dan la cara..." Claro, luego está la versión corta que usaría mi amiga Hoyuelos, ella diría algo como "A ver, pusilámine, ¿vas a dar la cara o directamente te la rompo?" Nada como ir directa al grano... y reventarlo si es menester.

Ay señor... lo que hay que pasar por amor...

Diría que aún debería aprender algo más (vistos los resultados con más motivo) "No te guardes lo que sientes o piensas en beneficio de aquel que amas, mucho menos por miedo a que se asuste, se acojone, recule..." Al final, si te quiere aguantará mecha y aunque el resultado sea el mismo, no te quedarás con la sensación de haber callado para nada.

Y aquí estoy escribiendo sin haber comido aún, porque me preocupo y porque sé que lo peor es la desesperanza y el no haber aprendido a olvidarle. Debería ser una asignatura del cole ¿no creeis? "Técnicas para aprender a olvidar"

Bueno, pues ya lo dejo por hoy. Como os daréis cuenta no he sido muy dura con el género masculino, que luego me llaman feminista y cosas peores y no es plan. Dejo una canción que he elegido por el tema, en espera de poder dedicar alguna más alegre o... liberadora.

(Te quiero mucho, nunca se te olvide)

Elu


domingo, 20 de junio de 2010

Lau y el desván





El otro día pensaba en el guiño que iba a ponerte. De todo lo que hemos pasado en la vida no sabía muy bien qué elegir y me sorprendí recordando a una niña pequeña que corría nerviosa en círculos a mi alrededor.


- ¡Que tengo miedo, no te rías!


- Pero si no va a hacerte nada, es mi amigo y es bueno... -te contestaba yo entre sonrisas.


Siempre tuviste miedo a los perros, y ese es uno de los recuerdos que tengo contigo. Ya sé que hay muchos, seguramente más de uno saldrá en alguno de los relatos o divagaciones que ponga en éste mi reducto... Hoy voy a exponer algo que muchos ya han leído en otros lugares, pero que tú aún no conoces y puede que ni recuerdes: la memoria no abarca las mismas escenas o de igual manera para todos.


Espero que, al menos, lo disfrutes. Un abrazo de los pegajosos.

En ese momento en el que nuestra mente se niega a abandonar del todo el sueño arañando unos minutos a la consciencia, en el que nuestro cuerpo, perezoso, permanece aún sumido en esa especie de letargo, los dulces recuerdos me acompañan...

Una ladera de un verde intenso salpicada por los aterciopelados puntos blancos y amarillos de las flores que, alegres, la acompañan; rodeada de manzanos en flor, como un jardín de promesas prontas a entregarse, aún salvaje, sin haber sido horadada por la mano del hombre. Olor a tierra húmeda, al romero cercano que circunda las pequeñas rocas solitarias y extrañas en su entorno, y ese cielo de un tímido azul...El trinar de los pájaros completan la escena, aportando su estridente melodía a veces, y saltarina otras. Y en medio de todo ello está esa niña que fui.

A mis pies un pueblo que siento lejano, que se me antoja gris en comparación del estallido de colores que me rodea. Una casa, unas ventanas que me son familiares, que encierran otros momentos, otras vivencias... Pero ahora no estoy dispuesta a pensar en ello, no allí, donde me siento libre para fantasear, para sentir que soy parte de esa magia, como si yo fuera esa pequeña hormiga que arrastra esa semilla, o el pájaro que surca el aire, ese ...sí, ese que se aleja volando alto, sin duda buscando su nido en algún punto en lo alto de la montaña.

Una respiración agitada a mi lado me recuerda que no estoy sola, y desvío la mirada hacia ella. Sonrío, ¡qué maravilloso es comprobar que las palabras no son necesarias, a veces, y que esos ojos casi amarillos me miran expectantes!. Sentir que entiendes tanto como te entienden, que alguien te otorga ese cariño incondicional, esa casi adoración, que la ternura fluye a través de cada poro de tu cuerpo y tus ojos parecen arder al mirar ese ser.

- Dime Lau, ¿tienen alma los perros?

Como contestación, un suave ladrido, un empujón con su tierno hocico y un lametón que me hace reaccionar. Y me abandono a una carrera loca, a un dejarme rodar a su lado en una caída vertiginosa, un tanto peligrosa, a unas risas alegres que acompañan sus ladridos, a un sentir que todo se reduce a nosotros: Lau, mi imaginación y la naturaleza; hermoso conjunto, ellos son parte de mi y yo les pertenezco. Imagino que él volverá algún día a mí, su alma lo hará, envuelta en otro cuerpo. Será entonces una persona, a la que podré agarrar de la mano, con la que podré hablar, o no, ¡qué más da eso! Sólo tendré que mirarle a los ojos para reconocerle, sin palabras sabré que es él, mi compañero, mi alma amada...

Por entonces, allí abajo, en mi casa, había descubierto el desván. Subía a hurtadillas, cuando mi madre estaba entretenida, casi siempre, con alguna vecina que la acompañaba en sus tardes de costura. Cuando abría la puerta, la pequeña ventana ubicada en lo alto del techo inclinado, me devolvía una luz tenue que inflamaba mi imaginación. Las partículas de polvo flotaban en el ambiente construyendo caminos iluminados por donde penetraban mis fantasías.

Allí, rodeada de un pasado que no me pertenecía, aplacaba mi curiosidad incansable. Viejas cajas guardaban secretos que deseaba descubrir, eran muchas y yo no tenía prisa, saboreaba poco a poco cada uno de sus contenidos: libros, cartas, fotos amarilleadas por el paso del tiempo, con manchas de humedad que despedían un olor que yo adoraba.

- Es el olor del tiempo, Lau -relataba a mi incondicional amigo de entonces.

Descubrí, casi oculto por un pequeño armario, un espejo milagrosamente intacto, con un marco de madera algo carcomida. Un baúl situado cerca de la puerta, guardaba todo tipo de ropa usada que yo me ponía como disfraz de mis múltiples aventuras. Uno de mis favoritos era un vestido que debió ser azul y que el paso del tiempo había ajado dejando a penas el suave resto de su color. Siempre lo acompañaba con un chal blanquecino que colocaba sobre mi cabeza, rodeando mi carita ovalada. Esos viejos trapos eran para mi las mejores galas y con ellas me ensimismaba, dejándome arrastrar a un mundo de irrealidad que me mantenía enganchada durante horas. Me miraba al espejo que, cómplice de mis ensoñaciones, me devolvía la imagen que en cada instante deseaba ver. ¡Qué momentos tan dulces! ¡qué hermosa se veía la vida a través del viejo espejo!

Invariablemente hablaba con mi perro, que para esas ocasiones, adoptaba un cuerpo humano. Él era mi compañero de aventuras, el héroe al que yo admiraba, el que luchaba a mi lado, el que me ayudaba a entregar víveres a personas desamparadas, el que cruzaba conmigo ríos de lava, o esos otros de corrientes intensas, siempre en peligro y siempre vencedores.

Y al volver a la realidad, me encontraba con mi reflejo en el espejo. Algo desubicada aún, me acercaba a él y miraba fijamente esos enormes ojos que me miraban.

- ¿De qué color tengo los ojos? ¿por qué cambian?

Era una pregunta que nadie me contestaba y que yo, creyéndome sabedora del misterio, me respondía diciendo que poseía unos ojos cambiantes porque no eran otra cosa que un agujero por el que surgía, en cada momento, el color de mis sueños.

Mucho tiempo ha pasado de todo aquello... Visité mucho ese desván, a veces sola, otras en compañía. Ahora otras viejas cosas ocupan el lugar de aquellas, y un espejo que no es el mismo está presente, pero aún sigo mirando mis ojos, aún descubro el cambio, todavía me pregunto algo que nadie me ha contestado

- ¿De qué color son mis ojos?



Elu

sábado, 19 de junio de 2010

Abrazada a una sombra




Estoy difuminando tu imagen.

Ya no hay labios en tu rostro, esos que me acariciaban con la mayor ternura un momento antes de recorrer mi cuerpo que vibraba con su roce. No escucho tu voz ni los susurros cómplices.

He desdibujado tus ojos. No volveré a recordarlos con aquel brillo, sonrientes y diciendo sin palabras todo lo que sentías.

He decidido moldear el recuerdo de unos brazos que se abrían anhelando el encuentro, pero sin manos que me acaricien transmitiendo el deseo.

Borro el color para no sentir que aún tienes la misma piel que se fundía con la mía entre luces suaves, baño de aromas y placer inmenso.

Invento tu nuevo ser sin orejas que me escuchen, sin movimiento al que unirme en un baile de sensaciones. Te creo inmóvil, sin posibilidad de reacción que ahogue mis deseos.

Así te mantengo a mi lado, con este amor inmenso, lejos de todo lo que nos ha separado, a salvo de miedos y viejos fantasmas que dañan tu recuerdo.

Sí, así camino estos días...

... abrazada a la sombra de ti que nada ni nadie podrá negarme.

Elu

miércoles, 16 de junio de 2010

Harta




Pues sí, estoy harta...

Harta de las furgonetas que aparcan en doble fila, de los conductores que van pensando en vete tú a saber qué mientras la mujer va de copiloto y lo marea aún más... y claro, luego te atropellan y te lanzan metro y medio por los aires dejándote para el arrastre.

Estoy hasta las narices de las mamografías y el dolor que producen, a ver cuando inventan un aparatito igual y se lo aplican a los hombres, pero ahí abajo, no vayamos a confundirnos de bolas. Y para colmo, después del sufrimiento te avisan que te "ven algo" y tienes que esperar y desesperar para saber los resultados.

Estoy saciada de aguantarme lo que siento en beneficio de los que me están machacando, de ser empática y olvidarme de que si sigo así no podré serlo nunca más porque me habré muerto del asco.

Estoy jorobada por esperar lo que nunca llegará... mejor que me manden de una vez a la mierda, así, directamente, que este vivir a medias.

Me exasperan los que no tienen el detalle de responder a correos y sms. ¡Joder! seamos consecuentes, considerados, sensatos y adultos de una puñetera vez.

Me siento hastiada de ver como destroza a los que quiero la situación económica, de verles caer en depresión, de la desesperación... del sufrimiento.

Estoy harta, sí... de no poder pasar de algunos, ni aún cuando siento que me pisotean. ¡Qué cojones! en la próxima vida me pido ser insensible, a ser posible hombre.

Estoy enfadada por la dilación de los temas legales que me tienen atada de pies y manos sin poder dar los pasos que quiero.

Y no me voy a olvidar de mi mosca cojonera particular... ¡Estoy harta de que entre Iker a mirar no sé qué todos los días más de una vez! Anda, hazme el favor y desaparece de una vez ¡¡víbora!!

Tengo unas ganas irrefrenables de gritar, me repatea no hacerlo por ser tan bien educada y controlarme.

¡Estoy harta!

Elu

martes, 15 de junio de 2010

Carta a una hija




No sé muy bien cuándo leerás esto, aún eres muy pequeña y no quiero presuponer cómo serás cuando te conviertas en una mujer, pero hoy he decidido escribirte esta carta y guardarla hasta que llegue el momento adecuado para que la leas.

Llegará el día en que desearás tener una pareja, si ese día es hoy, cuando estés leyendo mi carta, hija mía quiero indicarte unas pautas. Ya, ya sé que no me harás mucho caso, que pensarás que no tiene por qué pasarte a ti, que cada una es como es... Seguramente sonreirás al leerme pensando que mis experiencias hablan por mí, y que yo, simplemente, he tenido mala suerte. Puede que sea así, sin embargo permíteme que te ponga sobreaviso de esos los llamados hombres...

Ten mucho cuidado con los que tengan una verborrea imparable, con los de verbo fácil y palabra suelta. Sobre todo con aquellos que vayan de sensibles... ¡ojo con los llamados escritores! En el momento que te suelten los "eres la mujer de mi vida" "llevo toda una vida esperándote" "te quiero, no sé cómo te quiero, pero no desaparezcas" huye despavorida sin mirar atrás. No te fíes nunca de las palabras, ni te dejes llevar por ellas, no son más que un encantamiento que te nubla la razón, no hay trampa más peligrosa. Cree en los hechos, y no en todos porque ni te imaginas la cantidad de comediantes y primeros actores que hay sueltos por el mundo.

Después de todo lo que te he dicho, pensarás que no hay que fiarse de ninguno... Pues no, de ninguno. No les des ninguna facilidad, si te quieren lucharán por ti. No te creas eso de que "se cosecha lo que se siembra", dales lo menos posible, sé egoísta y sutilmente despiadada. Sí, no pongas cara de sorpresa, hasta los denominados "buenos hombres" se quedan antes con las "malas" que con las "buenas". Y es que, como todo ser humano, los hombres son contradictorios, a pesar de tender a ser comodones, no son capaces de ver lo que tienen a su lado, siempre miran más allá y terminan muertos de amor por las que están lejos.

¿Sabes? voy a ser más tajante: nunca te enamores, sólo utilízales según conveniencia concediendo alguna pequeña tregua.

En cuanto a las amistades, ten siempre presente que tendrás muchos compañeros de viaje que estarán a tu lado mientras seas lo que necesitan: la que escucha, la que siempre tiene una palabra de consuelo, la alegre, la dispuesta... Muy pocos permanecerán en el momento en que te salgas de su camino marcado, si encuentras a alguien no lo pierdas.

Ya iba a terminar, pero no quiero que cometas mis errores, así que añadiré algo más: nunca dejes dinero sin darlo por perdido... Si tienes suerte lo recuperarás, pero si esperas devolución puede llegar el momento en que te traten como la mierda, como si fueras tú quien debe algo. ¡Maldito dinero! por él se pierden amigos (ya imaginarás que lo de amigos es un decir) y hasta familiares.

Seguramente me dejaré mucho más en el tintero... espero estar aún a tu lado para resolverte las dudas que te haya podido plantear esta carta, aunque estoy segura que lo que haremos será discutir. Eso sí, esperaré en la sombra para abrazarte cuando lleguen los desengaños o para reír a tu lado cuando seas feliz.

Mucha suerte en tu vida, cariño.

Fdo. Tu madre, sola y arruinada.

Elu